La Observación en Diseño

Exámen del Taller de 7ª Etapa

Nota: El taller de 7ª etapa de diseño gráfico trabajó, durante este tercer trimestre con las profesoras Michele Wilkomirsky y Macarena Álamos investigando y desarrollando un sistema de comunicación para la Ciudad Abierta de Amereida. El planteamiento, originado como un auto-encargo, desemboca en un proyecto que el taller aborda como una obra entre todos. A continuación doy cuenta de este proyecto, y de la materia que nos abre dentro del diseño gráfico; o más bien, las preguntas que nos deja abierta señalando el camino que debemos continuar.

Marginalia:

Su Materia

El diseño, dentro de su quehacer, involucra e integra muchas materias (materiales, artísticas, plásticas, psicosociales, económicas, culturales, comunicacionales, legales y un largo etcétera). El diseñador ha conocerlas, considerarlas e integrarlas, pero no le son propias. Lo propio del diseño, su conocimiento, radica en el diseñar mismo; en su modo de proceder, de informarse, de colaborar y, por supuesto, de materializar y dar forma. En este sentido, la observación, entendida como “la vía poética-creativa de llegar a la forma”, es la materia que siempre acompañará a todo taller.

Su Orientación

Fabio Cruz, en su clase de observación (editada en el sitio de la escuela), distingue 3 momentos, precedidos todos ellos –o detonados, más bien– por un encargo de un externo, de un otro, una solicitud que abre una ocasión. Estos momentos son:
  1. El tiempo de la observación, que constituye el fundamento (el tiempo del croquis)
  2. La dilucidación del acto, que define la meta-actividad o función que engloba todo
  3. La disputa de la forma, de cómo se resuelve la(s) pieza(s) gráfica(s) dando cabida a este acto
El el caso del diseño gráfico, que aparece como una constante en todos los proyectos, es éste “sujeto a editar” es (casi siempre) una organización. Es para una organización –de personas, por supuesto– es que hay que construir una voz, un relato y un modo de relatar, un lenguaje visual, un modo de comunicar e interactuar, etc. Es una situación donde las piezas gráficas conocidas están estructuras desde una figura anterior que les da coherencia. Son la superficie de algo mayor, son la punta del iceberg. La observación del diseño debe dilucidar este acto mayor que implica una organización. El croquis de observación tradicional, que observa al habitar humano, los espacios y las luces en las que se inserta, etc; no es suficiente. Necesitamos más dimensiones, u otras dimensiones. Además de habitar la extensión común y corriente, habitamos una “extensión inextensa” como la que recorrió el poeta Dante en su travesía entre el infierno y el cielo. Se hace necesario un modo de ver, de registrar, de relacionar y de fijar que nos permita penetrar en esta realidad. En una suerte de triangulación matemática, similar al trabajo de los primeros cartógrafos que debían deducir un mapa a partir de observaciones parciales de la costa, mediciones estelares y temporales, de vientos y corrientes. Ese mapa –nunca antes visto– era sólo comparable a cómo nosotros, seres humanos, nos imaginabamos observados por un Dios que está en el cielo. ¿Cómo es este mapa? ¿Cómo ha de darse este juego “del pensar algebraico” para desencadenar otro lenguaje? Tampoco hay que olvidar que el sentido poético de la observación es elogiar, para poder entrar en la maravilla del ver por primera vez, para poder crear otra realidad. Es desde una mirada de elogio es que podemos realmente originar. Es por esto, que para nosotros, diseñadores gráficos embarcados por este encargo en la construcción de un sistema complejo de comunicación, que debe reconocer a la corporación cultural amereida con un planteamiento propio, con un patrimonio cultural y material (la Ciudad Abierta), con extensión natural (el parque eco-cultural), con su contexto urbano y legal; debemos tener una figura o imagen que nos permita desencadenar obras gráficas: imagen, arquitectura de contenidos, sitio web, sistema de señalética y regalo para quienes la visitan. Creo que la clave de esto puede estar en la pintura. Los cubistas o surrealistas (no lo se), en este ánimo de ver más allá, comenzaron un lenguaje de elogio y de invensión de la mirada. En este sentido, Heidegger nombra esta voluntad por acceder a esta verdad como aletheia, y para nosotros, dibujos para dilucidar. Este lenguaje de modelos articula el paso hacia la disputa de la forma.

Su forma

Ha de darse en el continuo diálogo entre la mente que abstae-decide y la mano que interpreta y ejecuta, en una constante iteración que va refinando y precisando la forma, alcanzando su justeza y alivianando su estructura. El taller es una organización, un órgano. Pero, para que opere como tal, debe compartir esta nueva observación, y por ello, se hace preciso que se constituya como lenguaje. Éste es el camino que ya emprendimos.

12 de Diciembre de 2013

4 orientaciones 4 discursos 4 cabezas 4 corazones

Nota: Este texto se surge a partir del trabajo realizado en el taller de 4º año de Diseño Gráfico durante el primer trimestre del año 2011. Como acto de exámen, explico esta figura y el recorrido por ella que hizo el taller. El presente texto corresponde a una adaptación para no transcribir una situación pensada para un contexto oral.

Espacio del Diseño

El metadiseño es aquel diseño que se diseña a sí mismo. Requiere concebir de una figura total de sí mismo, para que el diseñador pueda saberse inserto en un espacio y estar orientado con un punto de vista. Esta forma del diseño redefine y sinergiza las infraestructuras sociales y técnicas en un sentido colaborativo y co-adaptivo (dialéctico). Y ésta a sido la ocupación del taller de cuardo año de diseño gráfico durante esta primera parte del 2011. La realidad de un espacio contenedor posibilita al grupo de diseñadores avanzar en el acuerdo de una figura, que construye un punto de vista colectivo, construye un “nosotros”. Este mapa, que funciona como objeto fronterizo, alimenta la creatividad que juega dentro de esa figura: porque el diseño piensa en figuras. También, como partimos de una figura común, cada cual elabora y madura su propia figura, su propia concepción del oficio que encarna. Desde el punto de vista formativo, la experiencia del taller busca dibujar un recorrido por esta figura, reconociendo que cada punta tiene su propia verdad y su propio modo. El diseñador debe integrar en sí mismo estos 4 sentidos, para darle sentido a su trabajo. El taller sostiene que el diseño no se juega solamente en la vieja disputa ciencia-arte; ni tampoco se trata solamente de un arte. La figura es más compleja y es lo que se propone dilusidar aquí:

Las 4 aperturas

Luz de la poesía

El ha-lugar de la poesía, como fuente de las brotaciones que aparecen y se nombran. En nosotros, desde la palabra del nombre hacia la forma.

Ancla de la realidad

La fianza en la inteligibilidad del mundo que permite revelar y explicar el orden subyacente La ciencia revela La técnica que se apropia del mundo, lo funda y lo gobierna

Aventura de los lenguajes

Aventura de llegar al otro y construir la colectividad del nosotros. Desde una lengua común hacia una cultura con tradición, con códigos y convenciones con afanes educativos (en la premura de las generaciones en blanco que se nos vienen) la aventura del lenguaje y la comunicación (la aventura gráfica primera) Se trata del mundo de las convenciones, para –desde ahí– construir lo nuevo.

Origen del ser

El ser y el sentido del mundo natural y de nuestras construcciones porque la obra tiene sus propósitos, trasciende y nos cobra una postura ética La formación o educación en diseño, debe ser un viaje por esta figura. Hay que recorrerla para integrar su hélice y anudar sus extremos. El esfuerzo esta vez fue que todos estuviésemos enteramente lúcidos de nuestra ubicación en el recorrido, orientados hacia un destino, viniendo desde un origen. Conocer el lugar dentro del itinerario y comprender el sentido del avance se hace fundamental, pues constituye la meta-cognición en cada uno.

Diseñar un Servicio

Jueves 10 de Junio de 2010 
Exámen de los talleres de 6ª y 7ª Etapa de Diseño Gráfico, Cuarto año. Este taller aborda un campo de diseño llamado “diseño de servicios”. En este campo, la atención se pone en la relación de los objetos de diseño; cómo, siendo reunidos y orquestados a la luz de un servicio, construyen como tiempo y una experiencia para las personas que los viven. Es decir, trata la misma materia (editorial, señalética, interfaz, etc) pero construye una mirada distinta sobre ella, pues se trata de un diseño de segundo orden. Al enfocarse en el diseño de una sistema es preciso enfocarse en aspectos más inmateriales y emergentes (como la comunicación dentro y fuera de él, la transparencia de sus procesos, la hospitalidad de su lenguaje, el tono de su lenguaje, sus relaciones, las percepciones y lecturas que desde él emergen, etc.), cuidando siempre de construir, directa o indirectamente, la experiencia de las personas que lo viven y padecen cuando lo recorren.

Esta ocasión abordamos, junto a Dámaris Sepúlveda (quien trabajó como ayudante del taller), el caso del Sistema Nacional de Servicios de Salud; tema que además ocupa su titulación.

Decimos que para diseñar un servicio es necesario mirarlo desde afuera, con esto me refiero a ponerse en el lugar de quien lo experimenta y lo vive; para construir una mirada que sirva de contrapunto con la mirada actual de gestión y administración. La dirección de un hospital trabaja desde adentro: debe gestionar recursos físicos, económicos y humanos, definir presupuestos, priorizar necesidades; en fin, debe sostener el servicio como un coloso sostiene al mundo para que no colapse. El servicio de salud pública vive en una permanente amenaza de colapso y su construcción se da en la reparación sucesiva, al modo de un palimpsesto. Con esto está casi demás decir que entrar a un hospital no es una experiencia en plenitud. Es más bien lo contrario.

Éste fue el campo que abordamos, desde la dimensión de la imágen que construye un tono de lenguaje, desde la señalética que orienta, desde la infografía que transparenta y desde la interfaz interna que permea y cohesiona todo el servicio. Trabajamos inicialmente en 3 hospitales (Fricke, Van Buren y Quilpué) pero finalmente nos concentramos en el hospital de Quilpué donde se construyeron las proposiciones y nos encontramos con la dirección del hospital como contraparte. Todo esto está expuesto en la sala 21, detrás del globo. No voy a relatar con la crónica del taller ya que redundaría con la exposición y la documentación registrada de la wiki. En vez de eso, quiero exponer la lección del taller que me dejó este taller, los errores, las paradojas y las preguntas abiertas. Creo que compartir esto es más significativo, porque desde el reconocimiento de esto, uno avanza.

Lo primero que aparece es que un servicio, en cuanto sistema, es completamente invisible. El croquis de observación requiere de otros modos de notación gráfica para conocer y registrar. Esto nos abrió una materia riquísima y nos obligó a preguntarnos particularmente por el modo de la observación en el diseño. Estudiamos con partituras de interacción o franjas temporales de experiencia como recorridos lineales dentro de la trama compleja del sistema, se anotaron mapas esquemáticos y plantas arquitectónicas para mostrar los circuitos de flujos y los procesos, se realizaron mapas conceptuales y diagramas de afinidad colaborativos para posteriormente llevarlos a modelos y esquemas, también visualizaciones y grillas estructuradas, dispuestas a recibir los “datos de campo”.

El croquis del hecho visible que es potente en penetrar la particularidad y permitirnos un nombre, se asoció con estos otros lenguajes, cada uno con su forma particular de registrar y expresar. El croquis no bastaba porque la particularidad y el detenerse no bastaba. Necesitamos herramientas que nos permitieran distanciarnos para ver el total, para construir ese salto al modo de la cartografía. Un sistema es más que la suma de sus partes, por lo tanto, coleccionar partes sólo ilumina parcialmente. Aquí apareció algo realmente notable. El lenguaje (la palabra) predestina al pensamiento y a la acción. La primera experiencia que tuve de esto fue cuando realicé un postgrado y tuve que estudiar en inglés. Ahí constaté que la articulación de los argumentos (desde sus entelequias) en inglés me llevaban a lugares que no podía llegar en castellano. Y vice-versa. Hay intersticios donde nos es posible llegar desde otra lengua y las acciones tomadas desde allí emergerán en formas necesariamente distintas.

Ahí está nuestra relación con la poesía. Ésto se ve claramente al yuxtaponer el croquis de observación por otra notación más sistemática. La observación conduce a un nombre y una medida, un esquema conduce a un diagnóstico y a un juicio, para tomar una decisión. Desde ahí todo cambia, porque se deja de festejar y se comienza a reparar. Este fue un punto crítico, sobre todo en un hospital: reparar es muy fácil, es lo primero (como está todo tan mal, es la primera trampa). Si la palabra que nombra es crítica y analítica el resultado será juicioso y cauto. La pregunta que queda abierta es cómo avanzar en una observación que construya una mirada para ver aquello que no se ve a simple vista, pero no desde una partida sistemática-estructurada sino desde una soltura y libertad poética, que se vaya tejiendo desde su realidad específica. Tal vez esto sea una paradoja, pero es algo que debemos abordar.

Esto se hizo difícil dentro del taller porque, como dije, el lenguaje nos predestinó a lo mesurado y convencional, no nos cuestionamos la condición misma de las cosas sino que hicimos propuestas incrementales, mejoras y reparaciones. Ciertamente no queríamos caer en eso pero el modo del ver el total nos alejaba de la particularidad, la aplazaba. Ahora me pregunto si es mejor avanzar desde la parte y ver desde ahí el total para detonar el desconocido

cada cosa cobija en su fundamento el signo divino de su origen

Tradicionalmente en esta escuela se accede a la poiesis creativa desde la permanencia y persistencia en la particularidad, se irradia desde un centro porque la observación es expansiva. Pero la mirada sistémica (sintética), que también es necesaria, requiere de otro invento, otro temple porque reconoce un soporte de trabajo móvil y difuso. Para un taller es más favorable construirse una mirada desde lo pequeño y particular para poder avanzar desde algo cierto, con ciertas cotas que guíen el trabajo. Para abordar esta complejidad de un sistema ¿debemos tener mirada del total o la mirada de la particularidad? Cuando Carlos anotaba ayer en el pizarrón:

El inabarcable horizonte de la realidad

¿nos quería decir desistiéramos del afán iluso de abarcar el horizonte para volvernos a la plenitud de lo próximo y finito? Este es el tipo de dilema donde la respuesta, creo yo, es tomar las dos alternativas simultáneamente, por muy difícil que esto sea. Ciertamente esta mirada sistémica nos aleja de lo inmediato, de lo táctil, de los sentidos; y nos sustrae a un plano abstracto de sintetizaciones y modelos. Lo complejo es que para esto había que inventarse una mirada y quisimos hacerlo desde la máxima transparencia y continuidad desde la palabra que nombra, a la forma que construye: Nos hicimos a la gramática de los mapas de palabras (llamados mapas conceptuales). La sintaxis detrás de estos mapas, dada su simpleza y versatilidad, permite tejer relaciones y extender redes conexas de términos relacionados, es decir, ofrece las leyes para la nodificación visual del lenguaje apelando a nuestra capacidad de distinguir, abstraer y conectar. Pero no arma un total para ser leído como figura; su lectura se da en la conexión de su tejido; uno debe recorrerlo al modo de un hipertexto. Un experimento del taller fue suponer que esta gramática inicial de palabras podría permitir avanzar hacia un modelo visual, construído como total.

Esta lógica de la parte y el total también tiene que ver con el trabajo en ronda. Creo que debemos construir el camino para que el trabajo pueda darse en ronda, para que la creatividad del grupo puede aflorar desde la diversidad. Esto es crucial para abordar una obra como esta, no sólo por su magnitud y complejidad, sino porque debemos aprender a construir sobre la palabra del otro, debemos aprender cómo la poesía puede ser hecha por todos.

Quadra: Diseño para la Interacción Ciudadana

“El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio, es el mapa el que engendra el territorio”.

El proyecto Quadra corresponde al estudio realizado como proyecto de titulación por Estefanía Suarez, diseñadora gráfica. Este proyecto avanza en la línea de investigación que llamamos Diseño para la Democracia y se pregunta específicamente por la ocación que abre el diseño de interacción para pensar las plataformas y servicios de colaboración ciudadana. El encargo original de este proyecto fue identificar oportunidades para el diseño de un servicio web móbil que fortaleciera los lazos entre vecinos, favoreciendo la participación inclusiva y fortaleciendo el capital social mediante la incorporación de las personas a los asuntos ciudadanos.

Las preguntas que aborda este proyecto son: ¿podemos efectivamente cruzar conversaciones (que naturalmente transcurren en el tiempo) con sus lugares (naturalmente espaciales y cartográficos)? Si el sentido que buscamos es integrar a las personas y a las ideas ¿cómo podemos favorecer la equidad y la democracia de los discursos sin desintegrar y disgregar la atención sobre ellos? Durante el estudio, nos damos cuenta que operamos sobre un modo de comunicación (o sistema) altamente complejo y debemos diseñar para favorecer lo que llamamos conversaciones de valor. Las preguntas que quedan abiertas son innumerables, por ejemplo: ¿Son las ciudades y sus paisajes de información susceptibles de ser pensadas como una construcción colectiva y democrática? o ¿cómo se modela visualmente la relevancia de un determinado argumento?

Lo que alimenta a este proyecto es la búsqueda —tal vez utópica— de la polis original, aquella gobernada sin representantes, en una democracia directa; con ciudadanos libres y con espacios públicos (normalmente al aire libre) para la discusión y la deliberación. Era una democracia desintermediada, medida y acotada por el espacio del ágora. Y este espacio estaba medido, a su vez, por el alcance la la voz. Era a partir de esta medida humana que la polis cobraba su tamaño y su gobernabilidad.

Cabe hoy preguntarnos por nuestra relación con el espacio negociable de nuestras ciudades, con nuestros vecinos, con nuestro territorio urbano. Son curiosamente el diseño y la tecnología lo que viene a cuestionar (si no a desmantelar) es el actual paradigma de gobernabilidad, abriendo la posibilidad de la nueva voz pública interconectada que busca su propia y justa medida. Este proyecto avanza en proponer una medida para esta voz nueva.



He had bought a large map representing the sea,
Without the least vestige of land:
And the crew were much pleased when they
found it to be
A map they could all understand.
“What’s the good of Mercator’s North Poles and
Equators,
Tropics, Zones, and Meridian Lines?”
So the Bellman would cry: and the crew would
reply
“They are merely conventional signs!
“Other maps are such shapes, with their islands
and capes!
But we’ve got our brave Captain to thank:
(So the crew would protest) “that he’s bought us
the best—
A perfect and absolute blank!”

Galexia: Espacio y Navegación Semántica

Galexia: Portada

Senderos de la Memoria

El presente estudio, realizado por Christian Campos, avanza sobre una línea de investigación centrada en lo que llamamos “palacios de la memoria”. Ellos son los espacios que acopian y ordenan los artefactos del pasado, conocidos como archivos y repositorios digitales. Hacemos un especial énfasis en la dimensión espacial de palacio por sobre el ordenamiento de indexación archivística, porque es precisamente este modo anterior (el espacial) lo que posibilita una mirada escalable e intuitava para los siempre crecientes archivos digitales. Además, la construcción espacial provee al lector de una experiencia de lectura o recorrido más comprensible, ya que en su articulación interna de distancias se revela su logos interno.

Antes de seguir adentrándome en el tema del espacio y su modo de recorrerse, debo recordar al lector que este estudio avanza sobre otro anterior: ÅURA; donde se propuso la unificación semántica de archivos digitales por medio de la suite de CONTEXTA, que incluye un integrador de repositorios, un ingestor de circunstancias y un buscador faceteado, entre otros servicios de web semántica.

Entonces, el presente estudio penetra en la complejidad del espacio digital en cuanto a su multidimensionalidad de ejes y aberturas en busca de patrones ordenadores. Basta un rápido vistazo dentro del archivo de esta escuela, por ejemplo, para darse cuenta de las mútiples y variadas conexiones subyacentes entre cada una de las fotografías, planos y vídeos como un frágil y delicado ecosistema de interdependencias. Es justamente esa riqueza de información –o metadata– la que nos permite identificar la identidad de cada archivo o repositirio. Son juntamente estos metadatos los protagonistas de este estudio como articuladores de la red de relaciones.

En matemáticas, para formalizar un espacio se debe construir primero la noción de distancia. Pero, ¿cómo definimos la distancia entre nuestros artefactos de archivo? ¿qué clase de extensión tenemos ante nosotros?
En este trance nos damos cuenta de que nuestro espacio es afín a la metáfora de un grafo, con nodos y vínculos. En realidad, se trata de varios grafos sobrepuestos, ya que las leyes de continuidad o conetividad varían de capa en capa. Bajo esta mirada, podemos distinguir 4 modos de proximidad:

  1. La proximidad temática, dada por los tesauros propios de la disciplina aboradada por cada archivo
  2. 2. La proximidad social, dada por las relaciones personales, de autoría o coautoría, de filiación, de generación, etc. entre las personas relacionadas entre los diversos artefactos
  3. La proximidad temporal de los hechos, como una lectura transversal a las épocas (o “cortes de la historia”)
  4. La proximidad espacial que reúne bajo lugares y toponimias a elementos diversos

Y a cada una de ellas la pensamos como una faceta; como una cara de este diamante para mirar el espacio. Cada cara nos presenta una realidad deformada desde su propia mirada, o mejor dicho, no existe un absoluto indeformado porque cada faceta conforma un espacio nuevo que viene a contestar una pregunta a propósito de un tema, de una persona, de un tiempo o de un espacio. No hay absolutos, sino que sólo hay espacios que emergen ante las preguntas y del cristal con que se miran.

Esta es una propuesta de navegación semántica con mútiples cruces de caminos, de ahí su riqueza. El lector va decidiendo, en cada detención o momento (es decir, ante cada artefacto del archivo) qué camino sigue a continuación (el temático, el social, el temporal o el espacial). Se trata de un territorio rico en señalética, que permite al viajero permanecer siempre orientado en un recorrido intensionado.
Es el aparente consumo del lector o investigador, normal cliente del archivo, el que ya no más consume, sino que produce. Porque en su mero acto de recorrer va produciendo encadenaciones direccionadas, linealidades rescatadas desde la maraña. Es justamente a partir de esas deambulaciones que los investigadores articulan nuevos discursos y nuevas lecturas de la historia.

Galexia de Christian Campos en Vimeo.

Ver: documentación completa en el sitio del proyecto.

Presentación de Proyectos de Gráfica Digital

Imagen Afiche ExpoEl curso de Gráfica Digital busca identificar oportunidades para el diseño de nuevas instancias de interacción a partir de necesidades y escenarios cotidianos. Al finalizar esta etapa, el curso ha diseñado 6 espacios de interacción en la forma de servicios digitales, los cuales serán presentados el día lunes 17 de Agosto en la Sala de primer año de Arquitectura.

Esta presentación será abierta y se extiende la invitación a todos los interesados.

Cronograma

  • 3.30 – Introducción
  • 4.00 – PROYECTA
    por Felipe Arenas, Leonardo Bahamondes, Myriam Meyer, Consuelo Miranda
  • 4.20 – Comunicacción
    por Sebastian Alfaro, Jaime Canet, Martina Knittel
  • 4.40 – puntojpm
    por Magdalena Novoa, Pamela Amigo, Javiera Sarratea
  • 5.00 – Intermedio
  • 5.20 - inmediata.mente
    por Macarena Goles, Damaris Sepulveda, Cristóbal Severin
  • 5.40 – AGORA
    por Manuela del Pino, Camila Vargas, Sandra Gatica
  • 6.00 – W.A.K.A. (world of artistic kreations association)
    por Javier Muñoz, Diego Oyarzún, Alexandra Saravia, Marcela Godoy
  • 6.20 – Término

Cada presentación tendrá una duracción máxima de 15 minutos + 5 minutos para preguntas del público.
Para más información de estos proyectos, ver la documentación en Casiopea.

Partituras de Interacción

Este lenguaje visual propone un sistema de notación gráfica para formalizar los flujos de interacción en una plataforma o servicio digital.

Descargar

Estos archivos están bajo licencia Creative Commons Atribución-Licenciar Igual 2.0 Chile desarrollado en la e[ad] Escuela de Arquitectura y Diseño por Katherine Exss (2007-2008) y Nicole Dupré (2008) como proyecto de título de Diseño Gráfico.

* Actualización: Estos archivos se mantienen actualmente en Github para facilitar su permanente modificación y extensión.

Introducción

La complejidad de un proyecto de desarrollo Web requiere de una metodología escalonada que normalmente es abordada por un equipo multidisciplinario. Dentro de este proceso podemos distinguir:

  1. Estrategia
  2. Investigación de usuarios
  3. Definición de arquitectura de información
  4. Definición de interacción
  5. Diseño de interfaz
  6. Producción
  7. Testeo

A lo largo de este proceso, los lenguajes de representación y formalización (mapas de navegación, wireframes, esquemas de datos, diagramas de flujo, etc.) van marcando cada etapa pero carecemos de un sistema que permita transversalizar el producto final: la experiencia del usuario.

Este lenguaje propone un sistema de notación que pueda acompañar el proyecto desde la etapa de estrategia (alto grado de abstracción) hasta la etapa final de implementación en código (alto grado de especificidad), permitiendo a cada actor del proyecto (estrategas, diseñadores y programadores) comprender el total y cuidar el cumplimiento de la visión original. Se trata de un sistema que permite coreografiar y orquestar cuidadamente el díagolo en continuidad entre la persona y el servicio.

Cómo funciona

Las partituras de interacción descomponen el diálogo entre la persona y el servicio en 3 distintas capas horizontales:

  1. Acciones del usuario: la intencionalidad del usuario expresada en sus acciones concretas
    ———————— línea de interacción ————————
  2. Contacto directo: los elementos de interfaz que permiten al usuario ejecutar tales acciones
    ———————— línea de visibilidad ————————
  3. Proceso: las funciones que permiten al sistema (servidor) dar respuesta en el diálogo con el usuario

Cada módulo de interacción se compone como un compás en esta partitura. Estos compases (o patrones de interacción) permiten ensamblarse para verificar la lógica y la calidad de la experiencia en determinados escenarios de uso, así como detectar incosistencias o puntos críticos en el servicio.

Esperamos que esta herramienta se constituya como una ayuda para el desarrollo de aplicaciones y servicios para Internet, así como un facilitador del diálogo dentro de los equipos de diseño.

Este proyecto se encuentra en fase de evaluación, por lo tanto, para poder avanzar en su afinación es de vital contar con tus comentarios.

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